El duelo no tiene una temporalidad sino muchas; no tiene “fases” sino “estados”, pues van y vuelven en una ausencia que ha de integrarse como definitiva y no como algo a superar. El duelo tiene lugar hace mucho y, al mismo tiempo, siempre está sucediendo. Pero mientras el duelo ocurre, este tanatorio no existía, teníamos que ir no sé dónde, sigo yendo a limpiar la tumba de mi madre en San Isidro, antes velábamos en las casas, en el pueblo de mis padres se quedaron mis muertos, y así es como se vive en realidad la muerte. Los espacios y las relaciones que en ellos se crean tienen una naturaleza única y, tal vez, cada vez más domesticada. Importan porque a menudo de ellos depende un duelo respetuoso e, incluso, posible.
Este proyecto pretende reunir a las vivas con las muertas, porque parte de la idea de que las políticas en torno a la muerte moldean nuestras relaciones y emociones con ellas.
No obstante, cuando comenzamos a mirar la muerte así, nos encontramos con un enorme escollo. La muerte no solo ocurre afectiva y biológicamente, también ocurre política y materialmente. ¿Cómo acompañar a nuestras muertas si no podemos ni descansar quince días tras su partida? ¿Y cómo hacerlo si no podemos enterrar a las nuestras como queremos? ¿Y cómo es el camino a un lugar como un tanatorio, alejado de todo, incluso en medio de la M40, donde nos espera el último abrazo? ¿Cómo recuerda un barrio su historia a través de cómo se han vivido y se viven sus ritos de muerte y de duelo?
Por un lado, el proyecto plantea un estudio de los tanatorios y cementerios al sur de Madrid, con hincapié en Usera y distritos colindantes desde la perspectiva de la memoria de los barrios, tanto en su dimensión como espacios heterotópicos, construidos en contextos socioeconómicos relevantes, como espacios destinados a rituales afectivos fundamentales para el buen desarrollo del duelo. Este estudio es inseparable de las experiencias en primera persona sobre los abusos y dificultades que provoca la industria funeraria y su vinculación con políticas “públicas”, pero también jerarquías de orden moral, cultural y religioso. En este sentido, el sur de Madrid se presenta como un espacio heterogéneo donde las culturas de la muerte y el duelo no son siempre respetadas.
Por otro lado, el proyecto creará espacios de duelo compartido e imaginación radical sobre cómo morir, cómo ser despedido y cómo permanecer entre las vivas. Y es que la vida es, por naturaleza, espectral: quienes se fueron conviven con nosotras y desean, como las vivas, ser amadas y cuidadas.
De igual forma que el paraíso cristiano se desarrolló como una ficción orientada al ejercicio del control social y económico por parte de la Iglesia, las creaciones literarias, artísticas y cinematográficas contemporáneas sobre lo que ocurre después de la muerte reflejan un orden político y unos marcos afectivos concretos. Aquello que imaginamos para quienes, individual o colectivamente, hemos perdido, reproduce una visión del mundo en términos de justicia, reparación o reconciliación que integra el duelo en un futuro que, queremos pensar, está por escribir. Se trata de un ejercicio para darles un espacio de continuidad a nuestras muertas en su nueva forma, pero también de utopía y denuncia, pues la violencia de muchas muertes no nos deja cerrar sus historias.
Inés Plasencia Camps
Inés Plasencia Camps es investigadora, docente y escritora. Ahora mismo centrada en el duelo y en la investigación y escritura sobre el miedo y los límites de lo real y la ficción para asimilar la muerte. Le interesan el comisariado de programas públicos por las posibilidades que ofrecen de crear espacios temporales de intimidad y escribir en busca de un lenguaje para comprender y recordar.
Agente invitados para la actividad Morir como queramos. Derecho al duelo y justicia funeraria, en colaboración con el Festival Documenta Madrid 2026.
28 de mayo de 2026
Elena Sanmartín Hernández sitúa su práctica en la bisectriz entre la mediación, la educación y la creación artística contemporánea. Le interesa explorar los modos de trasladar las metodologías de la creación artística en herramientas útiles para la comprensión y la resolución de los problemas y retos contemporáneos. Actualmente trabaja en torno al cuidado, el duelo, el territorio y la identidad. https://elenasanmartin.es/
Lúa López Ribes es directora del documental “¿Descansa en paz?” (España 2026), está especializada en fotografía, vídeo y mediación cultural, combina la creación visual con la participación comunitaria, desarrollando proyectos documentales que dan voz a narrativas invisibilizadas.
Entierro Digno es una asociación centrada en garantizar el derecho de la comunidad musulmana a recibir sepultura de acuerdo con sus ritos religiosos y la legislación vigente. Acompañan a familias en duelo y median con las administraciones para garantizar el acceso a un entierro digno. https://www.entierrodigno.es/
Lara Columba Jerez, originaria de Buenos Aires, mujer, artista, trabajadora social, docente y investigadora cultural. Comprometida defensora de DD.HH. en diferentes territorios geográficos como Palestina, Polonia y Nepal. Especialista en proyectos de migración, género, educación, soledad no deseada y prevención del duelo complicado. En la actualidad trabaja en procesos de acompañamiento y formación entorno a las perdidas, los sentidos y la muerte, con diversas entidades sociales en Madrid.
Yuan iuan, migrante china, activista cuir antirracista y artista visual. Su práctica se sitúa en la intersección entre el arte, la memoria y la justicia social, con especial atención a las experiencias migrante y la construcción del territorio y la creación de espacios comunitarios. Combina fotografía, escritura, archivo oral y diseño editorial para activar procesos de memoria colectiva y disputar los imaginarios hegemónicos sobre las personas chinas en España. Ha trabajado en proyectos sobre la memoria migrante y la identidad cultural como forma de resistencia.
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